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Mike

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¿Haz pensado que tus condiciones económicas favorables no cambiarán? ¿Piensas que con este sueldo te da y la inflación nunca sucederá? ¿Es necesario tener ese terreno por siempre? ¿Acaso la casa que tienes es necesaria? Algunos economistas afirman que cada 8 o 10 años se suscita una crisis económica, tengamos en cuenta que la última fuerte que se tuvo fue en 2008 y antes en 1994. Es importante estar preparado ante cualquier eventualidad y la clave es vender o comprar propiedades. Tengamos en cuenta la especulación y documentémonos cuando es el mejor momento.


Cuenta una leyenda que John D. Rockefeller, uno de los millonarios más famosos de la historia, escuchó a su limpiabotas hablar de las inversiones que el mismo tenía en la bolsa. Este fue el indicativo para que el personaje vendiera todas las acciones que tenía, poco después vino La Gran Depresión.
John D. Rockefeller no era tonto y tenía una acertada cultura financiera, su lógica le indicó que cuando todo mundo hablara de un activo, era el momento de vender. Como dice el dicho, cuando te compran, vende. Si hay mercado, satisfácelo. Ahí están las claves para tener una tranquilidad económica.

 


Unos amigos de mis papás construyeron recién casados “La casa de sus sueños” en los patios traseros de la antigua residencia de la familia Cano Peón, en el Paseo de Montejo. La casa era de tintes funcionalistas con decoración minimalista, bastante innovador para los ochenta, veía hacia la calle un jardín repleto de flores, de donde recogía yo algunas para ofrecer a la virgen en mayo u octubre. De repente escuché comentarios entre mis papás de que había “mucha cucaracha” en la casa, la razón era la construcción del primer (y ya extinto) Chedraui en Mérida. Los amigos acabaron por vender la casa a Chedraui hasta que fue inhóspito vivir tras una construcción, la residencia acabo siendo nada, hasta la fecha, sólo una toma de agua y luz queda como rastro de “La casa de sus sueños”. El área forma parte del estacionamiento subterráneo.


¿Qué aprender de esta historia? No aferrarnos a los bienes materiales, a los sueños realizados, ya que todo sirve para progresar. Los amigos lograron vender bien y hacerse otra casa de sus sueños, adaptados a la época. Pudieron haber hecho como el de la película “Up” y dejar que el progreso los rodeara hasta la añeja vejez a costa de su bienestar, con “mucha cucaracha”, malos olores y humedad de un supermercado.

 


Algo similar le pasó a unas amistades en la colonia México, el edificio de Telcel golpeó con el patio trasero de su casa, una de las primeras de la zona. Ahí la compañía de telefonía móvil ofreció y ofreció hasta llegarles al precio. Posterior a su venta, la casa se redujo a una caseta de entrada a estacionamiento para empleados. Hoy las amistades viven de lo más felices en otra zona de la ciudad, ya que supieron hacer bien su negocio, vendieron cuando les compraron, pero antes se documentaron bajo asesoría de amigos abogados y expertos inmobiliarios el valor para su cliente y lo que este podía llegar a pagar. La suma necesaria para vivir una jubilación decorosa.


Siempre tenemos que ver para adelante y aprovechar las oportunidades. Finalizaré con la historia de unos parientes lejanos, quienes tuvieron la bendición de recibir en dólares norteamericanos el pago de una propiedad en Ciudad de México, cuando dicha moneda se cotizaba en 3.50 nuevos pesos mexicanos. La razón de venta fue su traslado de residencia a Mérida, donde encontraron trabajo y una propiedad justo a la medida de sus necesidades, ya que tienen familia grande, lo triste de la historia es que el presupuesto no alcanzaba para adquirirla. Días después, a fines de 1994, el dólar duplicó su valor en cuanto a nuevos pesos mexicanos, lo que hizo que el dinero de mis parientes valiera más y pudieran adquirir la propiedad en Mérida.

 


Tenemos la cultura de aferrarnos a los sueños, de buscar garbanzos de a libra, sobretodo en el mundo de la compra y venta de propiedades. Cuando adquirimos el “status quo” ideal nos aferramos a él ¡Gran error de nuestra parte! La clave está en conocernos, adaptarnos y diversificarnos constantemente, a sabiendas de que si una puerta se llega a cerrar y desaparecer, tendremos la capacidad de abrir una nueva que nos lleve a un camino mucho mejor que el que acabamos de recorrer.

 

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Viernes, 05 Octubre 2018 16:02

8 puntos para invertir en tierra

LA TIERRA: invertir para vivir

Haz llegado a la meta, ahorraste o recibiste un dinero, o a lo mejor haz conseguido un empleo mejor pagado y tienes mayor flujo de efectivo que antes ¿qué vas a hacer con ese dinero? Hoy quiero darte 8 puntos para invertir en tierra e invertir bien.

 

1.- No vayas con el cochinito de los sueños

Ciertamente tenemos la cultura de guardarlo, en el banco, bajo el colchón, en la alcancía o en el ropero. Esa suma considerable recibida o por recibir te han hecho pensar en viaje, carro nuevo, fiesta… ¡Detente! ¡No seas emocional! ¡Se racional!

 

 

 

2.- Universidades, jubilación e inflación

¿Haz pensado en tu retiro? Los planes de jubilación ya no son como antes, gastar ese dinero para darse un lujo en bienes pasivos, es decir, que no generan ingresos a la larga, puede implicar seguridad y placer momentáneos que te pueden llevar a vivir angustias económicas nuevamente ¿Qué hay con las universidades de tus pequeños? De una u otra manera quieres dejarles un buen activo en sus vidas, que es la educación, para su futuro ¿Qué hay de la inflación? ¡Todo va a subir de precio junto con las necesidades en un futuro! ¡Es inevitable! Los únicos responsables de nuestro porvenir somos nosotros mismos ¡Invierte ese dinero! ¡Hazlo bien!

 

3.- Aprende de cultura financiera

Antes de invertir, aprendamos a tener un orden en nuestras finanzas: Tomemos el ejemplo de los judíos, quienes dividen su ingreso en tres partes iguales: Una la tienen a la mano, para cualquier imprevisto u oportunidad; otra la tienen invertida en su trabajo o negocio propio, aunque el riesgo sea alto y la ultima en tierra, ya que esta última nunca pierde su valor, al contrario, incrementa.

 

4.- La solución es la tierra

Un negocio implica riesgos e invertir mucho de tu tiempo, lo que se tiene en el bolsillo es para vivir. El terreno te permitirá manejar grandes cantidades de efectivo a corto y mediano plazo, lo que te servirá en un futuro para poner tu negocio y conseguir una mejor calidad de vida con dinero en el bolsillo, para que ahora si puedas conseguir el viaje, el auto o fiesta de tus sueños.

5.- La inversión, debe de ser un estilo de vida

La tierra es un bien escaso y no hay forma de reemplazarlo ¡Por eso es tan valorada! Alta rentabilidad, versatilidad y posibilidad de aprovechamiento son tres de las características que nos llevan a elegirla para confiar nuestro futuro económico en ella. ¡Hazlo con visión y asesoría! ¡Ojo, mucho ojo! Antes que nada, ten en cuenta que no es sólo comprar y ya, la idea de invertir en tierra es que puedas vender en un futuro y reinviertas ¡Esto es un estilo de vida!

 

6.- Asesórate

Asesórate en amigos profesionales con experiencia en este rubro, quienes pueden ser corredores inmobiliarios, notarios, contadores, ingenieros, abogados o arquitectos sobre qué zonas son mejor para invertir ¡No te quedes con lo primero que veas en internet! ¡Tampoco le creas a las ofertas! Los garbanzos de a libra son muchas veces utopías en las cuales queremos creer que existen porque nos motivan a actuar.

 

7.- Ten en cuenta la plusvalía

Un factor determinante a la hora de invertir en un pedazo de tierra es la plusvalía de la zona, la cual se toma en cuenta aunado al movimiento en los últimos años y lo qué hay proyectado en ella, que pueden ser supermercados, centros comerciales, hospitales, escuelas y carreteras. El uso al que está predestinado el suelo que vas a comprar es otro de los activos de tu inversión. Puede ser para fines habitacionales, comerciales o mixtos, los dos últimos generan más ganancias que el primero ¡No lo olvides! Si la zona proyecta servicios premium, además de cercanía con avenidas y centros de servicio, harán que tú terreno valga mucho más.

 

 

5.- La inversión, debe de ser un estilo de vida

La tierra es un bien escaso y no hay forma de reemplazarlo ¡Por eso es tan valorada! Alta rentabilidad, versatilidad y posibilidad de aprovechamiento son tres de las características que nos llevan a elegirla para confiar nuestro futuro económico en ella. ¡Hazlo con visión y asesoría! ¡Ojo, mucho ojo! Antes que nada, ten en cuenta que no es sólo comprar y ya, la idea de invertir en tierra es que puedas vender en un futuro y reinviertas ¡Esto es un estilo de vida!

 

6.- Asesórate

Asesórate en amigos profesionales con experiencia en este rubro, quienes pueden ser corredores inmobiliarios, notarios, contadores, ingenieros, abogados o arquitectos sobre qué zonas son mejor para invertir ¡No te quedes con lo primero que veas en internet! ¡Tampoco le creas a las ofertas! Los garbanzos de a libra son muchas veces utopías en las cuales queremos creer que existen porque nos motivan a actuar.

 

7.- Ten en cuenta la plusvalía

Un factor determinante a la hora de invertir en un pedazo de tierra es la plusvalía de la zona, la cual se toma en cuenta aunado al movimiento en los últimos años y lo qué hay proyectado en ella, que pueden ser supermercados, centros comerciales, hospitales, escuelas y carreteras. El uso al que está predestinado el suelo que vas a comprar es otro de los activos de tu inversión. Puede ser para fines habitacionales, comerciales o mixtos, los dos últimos generan más ganancias que el primero ¡No lo olvides! Si la zona proyecta servicios premium, además de cercanía con avenidas y centros de servicio, harán que tú terreno valga mucho más.

 

8.- Elige entre vivir o invertir

La plusvalía determina el precio, hay para todos los bolsillos, así como variedad de planes de pago. Llegando a este punto es bueno saber diferenciar entre los lotes de inversión y lotes urbanizados o residenciales. En los segundos compras seguridad y servicios como agua, luz y predial, áreas comunes de entretenimiento y bardas perimetrales, entre otros. Los espacios ya están listos para que vivas. En los primeros es probable que no cuentes con todo lo anterior, pero podrás obtener un mayor rendimiento conforme vaya creciendo la zona. Ambos tipos de tierra son ideales para generar ganancias, ya que representan costos mínimos de inversión o mantenimiento (predial, barda, mantenimiento o seguridad al ser lote residencial, entre otros), sólo esperar a que aparezca el comprador en el momento adecuado. Lo que es vital es tomar en cuenta la proyección a futuro y estar pendiente ¡Tu pedazo de tierra es para trabajarlo! No caigas en la práctica del abandono por falta de tiempo ¡En la tierra está la clave de tu futuro!

 

9.- Libertad en la carga de impuestos 

Ya ubicada la extensión de tierra en la que invertirás, es importante verificar la libertad de gravámenes, embargos o hipotecas, inscripción en el registro público de la propiedad. Para esto, cualquiera de los especialistas mencionados te puede ayudar. Ten en cuenta antes de todo esto que si el terreno es parte de un ejido o zona comunal ¡No te arriesgues! La regularización puede tardar décadas y, por supuesto, no tienes tanto tiempo para esperar ver el retorno de tu inversión.

 

Elige bien.

Al momento de la selección, es importante plantear todos los escenarios posibles de retorno de inversión, en esto se incluye la fecha en la que lo venderás y los porcentajes que ganarás. Aquí puedes aplicar seguir una regla que se maneja en el mundo empresarial: Un negocio te tiene que dejar ganancias a partir del primer año y el valor se debe incrementar un 20% anual, sino te deja ganancias, lo mejor es claudicar ¡La tierra nunca te va a dejar de dar ganancias! ¡Siempre va a valer más! Algo importante, un terreno es para venderlo en su momento, puedes esperar décadas y obvio va a valer más, pero ¿qué pasará con la inflación? ¿Cómo cambiará el costo de vida? ¿Las necesidades? ¿El consumismo? Lo ideal es esperarte de uno a dos años, dependiendo el movimiento de la zona, pasado ese tiempo, puedes aplicar sacar la ganancia necesaria y vender a un precio mayor.

 

Fíjate metas

 

Ya con selección, proyección de ganancias a futuro y compra hecha. Es momento de seguir las especulaciones e investigar qué es lo que buscan los desarrolladores de la zona de tu terreno a futuro, considéralos tus clientes potenciales ¡De nada sirve que compres algo para vender si no tienes en cuenta a quien te comprará! Fíjate una meta ya que recuperes la inversión, puede ser la universidad de tus hijos, mensualidad para tu jubilación o que mejor que otro pedazo de tierra. Los grandes empresarios más allá de darse un gusto con automóvil último modelo o viaje, se dan el lujo de invertir nuevamente y que mejor que con algo que nunca se depreciará, como lo es la tierra.

 

Conclusión

Ya viste que un terreno es tu llave a la prosperidad, que tienes que apostar por la ubicación, que es una herramienta versátil para construir o vender, además de que los costos de obtención se pueden adaptar a cualquier presupuesto ¡No hay pero que valga! La clave para resolver tus problemas económicos está en la inversión en tierra.

 

Tulum y Mérida

Dos ciudades mexicanas en franco crecimiento que vale la pena echarles un vistazo si lo que quieres es tener un pronto retorno de ganancia. En Tulum, la plusvalía sube entre 8 y 10% anual, por eso es la zona ideal para invertir en el estado de Quintana Roo. El estar ubicado en medio de la reserva de la biósfera de Sian – Kaan, además de su cercanía con polos turísticos como Cancún y Playa del Carmen, la hacen ser concebida como el lugar ideal para vivir en medio de la naturaleza sin estar privado de los servicios que proveen las urbes modernas. Mérida, capital de Yucatán, es la ciudad más segura del sureste, con servicios que la ubican como una de las mejores del país, su crecimiento constante y ubicación estratégica la hacen ser uno de los lugares con mejor calidad de vida en México, a la cual se añaden variedad en servicios de salud, entretenimiento, ecoturismo e historia.

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Terrenos frente al mar y la regla de Los Tres Tercios

Por Mike Peniche García

 

El papá de un buen amigo mío me dijo hace algunos años “Dios nos ha regalado muchísima tierra, pero frente al mar muy poca, por eso la tenemos que aprovechar”. El comentario salió en medio de una plática en la que me revelaron que habían recibido como herencia un terreno de cerca de 40 metros frente al mar, entre Uaymitún y Telchac Puerto.

En efecto, el terreno hasta la fecha se encuentra cotizado a buen precio y se le han acercado muchos compradores, durante años no lo han querido vender porque independiente a que no tienen la necesidad, consideran que es un buen lugar para destinarse en un retiro no muy lejano.
Cualquier persona con mentalidad “bussinera” pensaría que es un desperdicio, la realidad es que ellos quieren darse ese lujo y se lo merecen. Además, tienen muchas fuentes de ingreso adicionales –la mayoría de ellas involucran a tierra y propiedades—así que si se quieren dar el gusto ¡Adelante!

 


La realidad es que ahorita las tierras frente al mar están muy valoradas, aunque mucha gente piensa que invertir en ellas es un desperdicio porque “se está metiendo el mar” y en unos 30 años no se sabe si van a existir los terrenos que compren debido al cambio climático. “Eso de que el mar se mete en las playas yucatecas lo he escuchado desde chica” dijo en alguna ocasión una querida tía de cariño que hoy tendría sus 95 años.
La tía en cuestión heredó unos terrenos en las cercanías de la hacienda Petcanché, que en su época (década de 1950) eran las afueras de la ciudad. Cuando decidió vender 30 años después, curiosa comparó cantidades y descubrió que habían incrementado su valor a 5 veces más de lo que valían en su momento.


Si nos ponemos a analizar, esto de las herencias son regalos que nos manda Dios, pero no nos podemos esperanzar de ellas para vivir el resto de nuestras vidas. Sabiamente podríamos tomar el ejemplo de los judíos quienes no se enfocan sólo en recibir herencias, sino en mantenerlas y hacerlas crecer. Los judíos son gente que nunca pasa por penurias económicas, tienen una cultura en cuanto a ahorro e inversiones definida y disciplinada, en ella se cuenta la regla de “Los Tres Tercios”, donde se especifica que el dinero se debe de dividir en tres partes: Tierra, negocios y liquidez. La idea es tener un flujo duradero de tu economía.
Esto me lo contó una vieja amiga, quien obtuvo como “regalo” unas tierras en la isla de Cancún, donde hoy se encuentra la zona hotelera.

 

 

Me relató que en un paisaje lleno de Cocoteros, entre el mar y la laguna, le preguntaron “¿Cuál terreno quieres? ¡Lo que quieras está a tu disposición!” y ella escogió una cantidad considerable, que logró vender años después a conocida cadena hotelera española.
Regresando a Mérida de ese viaje en los años 60 fue que conoció la regla de los tres tercios y años después, al vender esos terrenos, la aplicó en su vida financiera y la ha practicado hasta la fecha “Me la contó Teodoro, aquel judío que vendía cristalería y antigüedades en el centro. Él tenía la tradición de prestar un lazo de oro a meridanos que se iban a casar. Teodoro tenía gusto y trato exquisitos, además de plática interesante. Justo fui a buscar el lazo para la boda de mi hermano y me quedé platicando por cerca de dos horas con él. Fue cuando me contó la regla de Los Tres Tercios. La plática incluyó la aplicación de la misma desde la época de sus bisabuelos y como él la aplicaba en su vida diaria”.
Esta vieja amiga tiene, además de sus terrenos que los mueve cada determinado tiempo, un negocio de venta de artículos de importación y viaja anualmente a diversas partes del mundo. Cuenta con un buen orden del dinero y tuvo la dicha de recibir una buena suma en algún momento de su vida ¿Qué pasa con los que no reciben este tipo de oportunidades? ¿Será la clave el trabajar duro?

 

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Jueves, 20 Septiembre 2018 14:18

La tierra, el futuro está en la tierra.

La virtud de invertir en tierras a tiempo

 

Desde pequeño he escuchado el tema de bienes raíces, recuerdo que fueron dos de las primeras palabras que gustaba de leer cada vez que pasábamos por “la Glorieta de Pepe Mena”: “Grupo Urba, Bienes Raíces”, justo en donde hoy se encuentra Farmacias del Ahorro en la Colonia México. Hoy la casa de Pepe Mena, que le da coloquialmente el nombre a la Glorieta se está vendiendo y “Grupo Urba” es ahora “Grupo Nicxa” y se dedica a manejar franquicias restauranteras.

Alimento y vivienda, dos necesidades básicas del ser humano, los cuales su consumo ha propiciado crear emporios gigantescos, no hace mucho un amigo propietario de un emporio gasolinero (otra necesidad básica del ser humano) me dijo: “¡La tierra, la tierra! ¡El futuro está en la tierra!” y ciertamente no se equivoca, es algo que vengo escuchando desde chico. Mi abuelito dijo una vez en camino a Progreso “Estos terrenos los compró el pariente a peso”, era la época de los “nuevos pesos”, y yo en mi imaginación de niño, pensé que todos esos matorrales (Cada vez menos frecuentes) que rodean la carretera Mérida – Progreso, tenían líneas imaginarias y cada espacio costaba una de las monedas con número que vinieron a sustituir a las de Sor Juana de mil pesos.

Al poco tiempo me aclararon que era una manera de referirse a que los terrenos estaban muy baratos, y yo muy inepto pregunté “¿Y para qué quiere tantos terrenos el pariente?”. La respuesta fue tremenda carcajada (como muchas veces pasó en mi niñez), hoy vengo a entender que más allá de una burla, la risa esconde infinidad de respuestas en nuestro lenguaje de adultos que cuando niños no entendemos, y que deberíamos de ser instruidos con un lenguaje claro y no con risas por nuestras ocurrencias. La respuesta con moraleja idónea la veo hoy, a más de 25 años de distancia, el pariente nunca ha pasado penurias económicas.

Contó con la sapiencia de comprar y vender esos terrenos “de peso” justo en el momento seguro, en el cual aumentaban su valor a más de un 200%. Y no sólo es el caso de él, hace tiempo, refiriéndose a unas áreas cercanas a esos terrenos del pariente, escuché el comentario de otro gran inversionista “Si hubiéramos vendido después de la crisis esos terrenos rumbo a Progreso, ni mis tataranietos tendrían que trabajar como yo”. Toda esta gente ha sabido moverse, invertir en tierras ¿Cuándo lo vamos a hacer nosotros?

 

Invierte ahora, no después

 

La vida no se compone de filosofadas interminables en cafés rellenables en Vips, volviendo en ocio el tiempo libre que tenemos lamentándonos de nuestros problemas económicos nunca poniéndonos solución. ¿Cuál será el camino si lo que menos tengo es dinero? ¿Me servirá ahorrar y cerrar un poco la boca para después invertir? ¡La tierra es para los ricos! ¿No ya estoy muy viejo para eso? ¿No lo tendrán que hacer mis hijos? ¿En qué voy a invertir si no se hacer nada? ¿Será que yo reciba una herencia y ya no tenga que preocuparme por trabajar? ¿Es necesario tener una profesión?

Mi abuelo ni siquiera termino la primaria. Las respuestas a estas preguntas las irás descubriendo eventualmente, no hay un modelo de vida hecho, cada quien encuentra su traje a la medida y en eso se encuentra la riqueza del ser humano. Por lo pronto, contaremos algunas anécdotas con moraleja que te ayudarán a planear mejor tu futuro, teniendo como centro la realización personal a través de la tierra. “No tengo un quinto” Clama el dicho, y mucha gente lo repite, es consecuencia de las crisis económicas que vivimos. Mi padre decía que la solución a esto era ponerse a trabajar. Su respuesta no distaba de la realidad, él trabajaba mucho, pero eso no era garantía de que tuviera una tranquilidad económica todo el tiempo, como muchos vivía con altas y bajas en diferentes etapas de su vida. Luchó por darnos lo mejor siempre a costa de lo que fuera, su felicidad era nuestra felicidad, pero a años de distancia puedo entender que mi padre sacrificó mucho, y podría sacrificarme yo con más trabajo con tal de tenerlo con vida.

Mi padre no erró en trabajar, tenía una vocación, dos profesiones, las cuales interpretaba olímpicamente siempre haciendo gala de sus relaciones públicas, trabajo nunca le faltó ¿En dónde estuvo su error? Sendos regaños me proporcionaba cuando se me olvidaba algo o no llevaba yo una agenda “Apúntalo entre tus pendientes”, me decía “No sabes como yo sufro ser desordenado”. Tras varias reflexiones dadas en muchos puedo encontrar que ahí fue donde el error se encontró. En el no ser ordenado, en el dejar las cosas para después, en el no detenerse y reflexionar, en el no ser analítico, en el no pedir ayuda, en preservar la inercia laboral y no salir de las zonas de confort. Y esto lo pude ver en el caso de un terreno que compró en 1981 “Al rato lo veo”, decía, refiriéndose a la legalización.

 

 

Las ventajas de invertir, pensando a futuro.

 

Nunca se ocupó de ello debido a su desorden y porque no le veía un futuro próximo. Hoy, ese terreno vale millones de pesos y se ubica en Periférico Norte. El hubiera no existe, pero la inercia laboral mató algunas aspiraciones. La inercia laboral No puedo hacer culpable a alguien de las cosas que me pasan, y en el caso de mi padre no puedo juzgar la educación que me dio, porque lo hizo de la mejor manera posible, pero si soy responsable de como reacciono ante lo que me sucede, que moralejas tomo como enseñanza aplicado a mi vida y que cosas desecho. Mucha de la educación que recibió él, y que es mucha de la que recibimos los “pre” millenials, está enfocada en la inercia laboral sin la cultura de la inversión ¡Y mucho menos en tierras! La idea es tener un trabajo constante y que suene la caja con lo necesario, “Me jubilo bien y ya estuvo” ¿Te has puesto a pensar que los sistemas de jubilación pueden desaparecer? ¿Has visto cómo está la situación del país? ¿Has tenido en cuenta que esa inercia laboral te puede consumir o agarrar desprevenido? A un amigo mío la está agarrando, un empleo de 12 años con horario burocrático. Dos Mercedes Benz en la puerta de su mansión, cuatro bocas que alimentar con caviar porque así los acostumbró. Lo atropelló la inercia laboral, nunca invirtió y ahorita lucha con su ego clamando por un trabajo que le permita mantener su nivel de vida. Pensó que el empleo sería eterno, espero en Dios salga avante de este bache.

Pero ¿Cuál es el “meollo” del asunto? ¡No invirtió! Bien me dijo un tío de cariño el otro día “¡Cuando hay, tenemos que guardar e invertir!”, mientras un conocido soltero me dijo “Yo ahorro el 60% de mi sueldo y lo destino a terrenos y otro tipo de inversiones” ¡Cuánta sabiduría pude encontrar en estos comentarios! El propósito de compartirlos es que ninguno de mis amigos ¡Y mucho menos yo! Nos veamos atropellados por la inercia laboral y tengamos el hábito de la inversión y el ahorro. “5 dólares” Unos parientes de cariño se fueron hace varios años a Estados Unidos, el destino era Nueva York y el objetivo era mejorar su calidad de vida. El tío era egresado como Contador Público en la Academia Marden, una de las más prestigiosas de la época, pero el sueldo que recibía en una empresa privada no daba. La tía siempre había su sueño ir al vecino país del norte “Aunque sea limpiando casas, yo voy y trabajo” ¡Vaya que cumplió su sueño!

El tío se fue como avanzado y la tía llegó con el primo un 31 de diciembre a la ciudad de los rascacielos. Al poco tiempo, ella se enfiló trabajando en una fábrica de ropa, él como repartidor de una fábrica de alimentos, a la cual compraba a mayoreo y repartía en una camioneta a pequeños establecimientos. El trabajo para ambos transcurrió por más de 3 décadas, el tío continúa trabajando, la tía hace casi 25 que se jubiló, con todas las prestaciones que incluye la asistencia para retirados en el vecino país del norte, incluyendo servicios médicos, vivienda y alimentos. Vive holgadamente y tiene para ayudar a sus hijos, gracias al hábito del ahorro e inversión en propiedades. La fórmula fue sencilla: Cada semana que trabajó ahorró 5 dólares, cuando había la oportunidad, un poco más; de poco en poco pudo juntar una cantidad suficiente que le sirvió para comprar un terreno a las afueras de Mérida.

Al poco tiempo lo vendió, con el objetivo de darse el gusto de un viaje con sus hijos a un lujoso hotel de la Riviera Maya. El viaje se dio y sobró cierta cantidad que se invirtió en otro terreno para rentar, lo cual implicaba una mensualidad para vivir aún más holgada. Hoy, a sus más de 80 años, sigue en la búsqueda de oportunidades de inversión en terrenos y propiedades. Todo gracias al hábito del ahorro. ¿Estamos conscientes que de poco podemos hacer mucho? ¿Por qué no ahorramos e invertimos como la tía? Ciertamente ella no se esperanzó de la jubilación para tener una mejora económica. Tuvo la dicha de dedicarse a trabajar en una empresa que elaboraba productos de primera necesidad, como lo es la ropa, en un país que tiene una economía laxa. Y cuando le tocó retirarse, bien pudo dedicarse a despilfarrar y disfrutar, pero no, ella ha buscado siempre la manera de ser productiva, es por eso que ahora vive sana y relajada, con una mente adaptable y brillante. Vivir modestamente Tampoco por ahorrar e invertir en tierra vamos a vivir miserablemente.

Un señor de origen libanés llegó a Veracruz en barco huyendo de la persecución otomana, sus raíces venían de una familia humilde. Sólo y sin dinero, llegó a Ciudad de México y se puso a vender telas a manera de abonos, contó con el apoyo de una comunidad de paisanos recién llegados como él, quienes eventualmente prosperaron gracias al ahorro en inversión en propiedades en puntos estratégicos. Siguió el ejemplo, pero mientras los otros lograron tener una mejor calidad de vida, él le rehuyó a la modernidad y lujos, decía que era una manera de malgastar el dinero. Vivió hasta sus últimos días en el cuarto piso de un edificio, iluminado con dos bombillos, comiendo y vistiéndose de la manera más sencilla, viendo cómo hacer inversiones en terrenos que le proporcionaran cada vez más dinero, según él, para no volver a ser pobre. Sus hijos cuentan que el papá con tal de ahorrar, utilizaba la misma agua de la tina para que toda la familia se bañara y cada día la cambiaba. Ya viviendo él sólo con su esposa, el agua podría durar varios días. Siempre renegaba de asistir a restaurantes cuando sus hijos lo invitaban, porque no compartía su ideología, la mente era fija en ahorrar en exceso en invertir en tierras.

La respuesta a esta obsesión era que pensaba que cosas tan básicas como el agua se podía gastar, y que el futuro siempre estaba en la tierra, pero había que ganarla antes que otro más sabio que él lo hiciera. Cuando nos referimos a la cultura del ahorro, no podemos llegar al exceso, muchas veces tenemos el dinero suficiente para vivir y comer bien, pero nos encanta andar con zapatos rotos porque tenemos miedo de gastar en algo superfluo, y pensamos que el dinero se va a acabar. Todo esto es consecuencia de las carencias que hemos vivido previamente ¿Por qué no nos damos la oportunidad de vivir modestamente? Ciertamente los lujos para otros pueden ser desperdicio de dinero para nosotros, pero ¿Por qué? Tratemos de vivir tranquilamente, planeemos nuestra economía de manera que lo podamos hacer. Modestamente, con los lujos necesarios, de una manera sencilla. Mi lujo: Una inversión, pero ¡con cuidado! Un doctor en neurociencia comentó una vez que su lujo era siempre una inversión en terrenos, y hay gente que sabe en qué momento dársela y aprovechar las oportunidades como algunos de los casos anteriores.

 

 

Invertir y vender en el momento justo

 

Si bien en el currículum de grandes investigadores y descubridores siempre vas a encontrar el caso de la inversión de propiedades como una constante ¿Por qué? La respuesta es sencilla, vender en el momento justo de la ganancia acorde a tus necesidades y aspiraciones. Es importante ver las proyecciones de las áreas, buscar asesoría, contar con la visión y saber en qué momento se podrá lograr un buen acuerdo, también es importante vender cuando se compra y no creernos lo primero que nos dicen y actuar con el hígado o el corazón, con la adrenalina a todo lo que da. Así le pasó a un conocido mío con unos terrenos en Cancún, en los años setenta un charlatán le dijo que era la oportunidad de invertir en cierta zona. Él trabajaba para el gobierno de Yucatán en aquel entonces y tenía buen flujo de dinero, movido por las palabras del charlatán, le dio el dinero que tenía en ese momento como enganche y le estuvo pagando mensualmente por varios meses.

La realidad es que la zona estaba prohibido venderla, ya que era propiedad de la nación. Con puro papel falso, mi conocido fue estafado en una época en la que no se tenía el conocimiento ni la información como ahora, vio millones de pesos en un futuro para darles como herencia a sus hijos. Él se dio cuenta algunos años después de que había saldado, cuando fue a reclamar el lote para salir adelante de una crisis, se quedó sin su dinero y le fue muy difícil salir del bache en el que se encontró. El charlatán ya había fallecido, así que no había a quien culpar ni reclamar con papeles falsos. Es importante pedir consejo y contar con buenos asesores para estos efectos, no quedarse con la opinión de uno, ya que invertir en un terreno no son dos pesos. Las cuestiones de riesgo sobre especulación son peligrosas, por no querer hacer las cosas bien o dejarse llevar e intentar hacer una mala jugada sacando provecho, podemos salir perjudicados.

 

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Jueves, 30 Agosto 2018 14:51

Entre la vida citadina y la paz del campo

Entre la vida citadina y la paz del campo: El doctor León Castellanos  

 

Vivir en una privada de lotes urbanizados al norte de Mérida era impensable hace 30 años. 34 años atrás, los esposos Arturo Castellanos Ruelas y Alicia Jankiewicz decidieron establecerse en la ciudad y eligieron un sitio a las afueras, específicamente La Ceiba, sede de un club de gold rodeada de un área residencial. Era una época en la que casi no había servicios en la zona y resultó ser una grata experiencia de vida, sobre todo para sus hijos León, Ashley y Alec, quienes crecieron en medio del campo yucateco.
Platicamos con el mayor de ellos, León, quien ahora es doctor en Derecho Internacional y se encuentra trabajando proyectos posdoctorales en Holanda siguiendo el ejemplo de sus padres, quienes trabajaron en el ámbito académico universitario. Su alma máter es la Universidad Anáhuac Mayab, casualmente muy cerca de su hogar. Sin más, en un momento de su apretada agenda, el ahora doctor abre el baúl de sus recuerdos y nos relata en entrevista sus vivencias en medio del bosque yucateco.

 

 

Cuéntanos ¿De qué año a qué año viviste en este complejo?

“Viví en La Ceiba desde recién nacido hasta los 23 años, cumplidos los cuales emigré a Suiza para comenzar mis estudios de maestría en Derecho Internacional”.

 


¿Cómo es que tus padres eligieron Mérida y en específico La Ceiba para vivir?

“Tras vivir en Mérida durante los primeros años de su matrimonio, mis padres se enteraron de que Don Omar G. Díaz y Díaz estaba vendiendo su casa en La Ceiba. El conocido empresario yucateco estaba entre los socios fundadores del Club de Golf y su respectiva privada. La Ceiba no contaba siquiera con cincuenta familias para esas fechas, pues ésta se encontraba bastante lejos de Mérida. Ello, aunado a los términos razonables de Don Omar, hicieron que la casa fuera asequible para una pareja joven hacia 1984, cuando mis padres compraron el inmueble”.

 

 

¿Cuáles son tus primeros recuerdos de vivir en un bosque yucateco?

“Recuerdo los grandes espacios, la tranquilidad, la confianza con los vecinos y la generosidad de los trabajadores que venían, en su mayoría, de pueblos aledaños como Chablekal y Conkal”.


¿Cuáles eran tus áreas preferidas cuando salías a jugar de niño? ¿Qué juegos hacían? ¿Con quién te llevabas?

“Todos los niños teníamos bicicletas y por las tardes explorábamos la privada: rondábamos los campos de golf, la ciclopista del parque y por supuesto el ‘monte’. Me encantaba treparme a los árboles para bajar mangos, huayas y ciruelas. Conocía a todos mis vecinos y durante el verano las puertas de nuestras casas estaban siempre abiertas, sin cerrojos. Jugábamos a construir fortalezas en los terrenos baldíos o en construcción. Nadie nos regañaba por estar invadiendo la propiedad privada, pues éramos niños”.

 

 

“Rondábamos los campos de golf, la ciclopista del parque y por supuesto el ‘monte’. Me encantaba treparme a los árboles para bajar mangos, huayas y ciruelas”.


¿Qué beneficios tu veías en aquel entonces cuando niño que tu tenías al vivir en una privada residencial en medio del bosque yucateco que a lo mejor tus compañeros de la escuela no tenían?

“Vivir fuera de Mérida me dio una sensación muy especial, pues aprecié mucho el espíritu comunitario de la privada a pesar de estar apartado de facilidades citadinas. Además, la seguridad del sitio les permitió a mis padres darme la libertad de poder salir de casa y ofrecerme un espacio enorme para jugar y hacer amigos. La ausencia de tráfico y comercios también nos permitió crecer en un ambiente idealizado. Todo ello, sin que la ‘realidad’ de Mérida estuviese muy lejos”.

 

“La ausencia de tráfico y comercios también nos permitió crecer en un ambiente idealizado. Todo ello, sin que la ‘realidad’ de Mérida estuviese muy lejos”



¿Te sentías en un área segura? ¿Disfrutabas estar en un espacio con el que a lo mejor otros no contaban?

“Por supuesto. La extensión del lugar me permitió entamar una relación muy cercana con la naturaleza, incluidos plantas y animales. En cierto sentido, ello me ofreció una educación y una conciencia ecológicas que difícilmente pudiese haber aprehendido creciendo en la ciudad”.

 

 


¿Qué se sentía vivir en una casa sin bardas y en un terreno irregular al estilo el norte de los Estados Unidos?

“La confianza con los vecinos era total y eso me llenaba de seguridad como niño. Todos nos conocíamos y sabía que si tuviese algún problema estaba siempre en buenas manos. Tanto los padres de familia como los trabajadores del Club, al igual que los jardineros y vigilantes de la privada, cuidaban de todos nosotros”.


¿Notabas mucho los árboles y naturaleza que te rodeaba? ¿Qué era lo que más te llamaba la atención?

“Recuerdo mucho el gran espacio. Habiendo vivido en ciudades Europeas desde hace diez años, en donde casi nadie tiene jardín, recuerdo las grandes extensiones de mi infancia con nostalgia: Los cielos abiertos y las noches estrelladas, descontaminadas de iluminación y al mismo tiempo seguras”.


¿Te importaba vivir lejos de la ciudad en aquel entonces?

“No, al contrario: estaba consciente de tener acceso al contraste entre ciudad y naturaleza. Además, lo consideraba un privilegio ya desde muy chico”.


Ya como adolescente y universitario, te tocó que los servicios de la ciudad estuvieran más cerca ¿Cómo sentías este cambio? ¿Cuáles son tus primeros recuerdos de que la civilización se acercaba cada vez más a tu casa?

“Es un proceso inevitable que, como dices, coincidió con mi adolescencia, lo cual fue bastante conveniente. La ciudad creció rápidamente en esos años y también la privada. Afortunadamente, se mantuvo el espíritu comunitario entre mis amigos y vecinos, aunque han llegado nuevas generaciones que ya no conozco. Esto es normal, pero aún creo que es posible mantener el espíritu comunitario de la privada a pesar de la cercanía de la ciudad. Para ello, deben tomarse decisiones concertadas por parte de los residentes que quieran crear ese ambiente de confianza. Por ejemplo, en los años noventa nuestra comunidad decidió construir una capilla y un parque; estos proyectos fortalecieron los lazos entre los residentes mientras que la ciudad se expandía”.


¿Influyó el crecimiento de la ciudad en la tranquilidad del lugar en el que vivías? ¿O mejoró la experiencia de vivir ahí?

“Nada cambió de forma radical, excepto la llegada de nuevas familias y residentes. Naturalmente, hay más servicios y facilidades cerca pero la privada ha mantenido su integridad a través de la imposición de una estética arquitectónica para nuevas construcciones, la exclusión de negocios comerciales y el impedimento al tráfico automovilístico externo”.

 

“La privada ha mantenido su integridad a través de la imposición de una estética arquitectónica para nuevas construcciones, la exclusión de negocios comerciales y el impedimento al tráfico automovilístico externo”


Por último ¿Por qué recomendarías a una familia un lugar apartado de la ciudad en medio del campo yucateco como la opción ideal para crecer sus sueños?

“Combinar la vida citadina con la paz del campo presenta grandes ventajas y posibilidades de crecimiento personal para cualquier familia. Aunado a la seguridad y al espacio que ya mencioné, quiero resaltar la sensibilidad que los niños desarrollan respecto de sus entornos naturales y sociales. Sin menospreciar la vida citadina, quiero enfatizar que la diversidad que ofrece una vida apartada del urbanismo puede enriquecer la vida de la familia mientras que ofrece muchas oportunidades de diversión y convivencia sanos”. 

 

 

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Miércoles, 22 Agosto 2018 22:52

Punta Misné: En lo bello de Yucatán

Los titulares de los despachos arquitectónicos LET y AS, Jorge Lechuga Núñez y Xavier Abreu Sacramento, platicaron con el equipo de Ecopsa, empresa desarrolladora de Punta Misné, los puntos de inspiración para el diseño de esta privada de lotes urbanizados. Aprovechar las visuales y ubicaciones fueron algunas de las premisas que siguieron la dupla. De esto y más nos platicaron en amena entrevista.

 


 

Diseñar los espacios urbanos de un complejo de lotes urbanizados de grandes dimensiones no es tarea fácil, mucho menos cuando lo que se busca que la visualización y comodidad de sus habitantes esté vigente aún con el paso del tiempo. Es por ello que Ecopsa Desarrollos eligió a una dupla de arquitectos yucatecos, Jorge Lechuga Núñez y Xavier Abreu Sacramento, para crear “Punta Misné”.
Entrevistados en nuestras oficinas de la colonia Benito Juárez Norte, Jorge y Xavier, quienes egresaron de la Universidad Marista de Mérida, compartieron el reto que ha significado crear los espacios urbanizados de un complejo de 25 hectáreas, en el cual han hecho gala de su habilidad profesional como arquitectos y conocedores de las necesidades que tiene un ser humano al vivir en una ciudad como Mérida.

 

“Cuando recibimos el proyecto de diseñar los espacios y áreas comunes de este complejo de lotes urbanizados, encontramos que había extensión de sobra para desarrollar nuestra creatividad, por eso hicimos una proyección en cuatro etapas”, platica Jorge, mientras muestra los planos del complejo residencial.

 

 


“Punta Misné contará con casa club, dos canchas, parques y jardines todos ubicados en torno a una ola en forma de letra ‘S’ o culebra. Esto contribuye a que los visuales sean bastante agradables, además de permitir que las etapas subsecuentes no sean vistas durante su construcción”, comenta Xavier mientras señala la distribución y comprueba la practicidad que se logró al diseñar el espacio urbano del complejo residencial, ubicado al norte de Mérida y cerca de Progreso.

 

 


Xavier agrega que el trazo de norte a sur permite el máximo aprovechamiento de ventilación e iluminación en las viviendas, mismo patrón que se siguió al desarrollar Aire Tulum, complejo de 12.5 hectáreas ubicado en la ciudad quintanarroense del mismo nombre y que la dupla de arquitectos también creo para Genco Desarrollos, empresa hermana de Ecopsa.


Los lotes urbanizados del complejo Punta Misné se encuentran en etapa de preventa y serán entregados en diciembre de 2022 para iniciar la construcción, estas últimas deberán seguir un reglamento de construcción aprobado por un consejo, en el cual se encuentran los arquitectos entrevistados “Aún lo estamos platicando, pero la idea es que exista libertad y que las viviendas sean amigables con el medio ambiente y se proyecten visualmente agradables. Los plazos de obra se pretenden sea a año y medio o dos años. Lo estamos diseñando junto con el equipo”, agrega Jorge.

 


Punta Misné contará con casetas de control de acceso para visitantes, habitantes y personal, lo cual garantiza plena seguridad a quienes vivan en este complejo de lotes urbanizados “Queremos rescatar lo agradable de vivir en Mérida, que los niños puedan jugar y los padres estén tranquilos de que estos conviven en áreas seguras y en contacto con la naturaleza”, concluye Jorge, quien junto con Xavier se despiden de nosotros para regresar a sus labores de diseño arquitectónico, en las cuales como en Punta Misné dejan impreso el profesionalismo que los ha convertido en ser dos de los arquitectos yucatecos más reconocidos a nivel nacional en la última década. 

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Lotes residenciales en Mérida, la opción para los que quieren trabajar como “Outsourcing” en “Homme Office”

Partamos de dos conceptos…

“Outsourcing”: Proceso en el cual una organización contrata a otra para que se encargue de sus actividades. Muchas veces con el “outsourcing” se evitan gastos innecesarios y favorece la productividad. Se puede dar entre dos personas o grupos de personas.

“Homme Office”: Trabajar desde casa o en espacio diferente al edificio o corporativo, el cual puede ser un restaurante, cafetería, espacio de “Cowork” e incluso el parque o la playa.

¿Te gusta ser “Godínez”?

Hoy día, muchas empresas para ser redituables les conviene más contratar prestadores de servicios que trabajen desde sus casas que montar grandes corporativos a todo lujo con personal en cada rincón que consuma electricidad, agua, teléfono y muchas veces con tiempos muertos sin producción, esto aunado a pagar prestaciones y antigüedades.

Suena duro, pero es la realidad ¿Te haz puesto a pensar cuánto le cuestas a la empresa para la que trabajas? Sólo es cuestión de echar números y analizar la situación de la empresa para notar que tus días pueden llegar a estar contados. Sino por tu desempeño, a lo mejor por el status de la empresa, que no tiene liquidez.

 



 

¿Alternativas de trabajo?

Conviene que te analices y encuentres habilidades para las que seas bueno y abandones de una vez la idea de ser un “Godínez” para el resto de tus días.

El “Outsourcing” surge como una bendición para cientos de empresas y empleados alrededor del mundo, ya que implica costos mucho menores; aunado al “Homme Office”, favorece la productividad al permitir a los trabajadores elegir el espacio que más les convenga, favoreciendo a la empresa y a ellos mismos, ya que al aprovechar su tiempo pueden compaginar varias actividades laborales y tener mayores ingresos.
¿Por qué no optar por trabajar en este formato? Si llevas algunos años en una oficina, probablemente sepas para que eres bueno ¿Por qué no encontrar ese mercado cautivo que pague por tus habilidades y te permita progresar? ¡Es buen momento de hacer un análisis de vida y replantearte cómo y dónde quieres trabajar!
Se recomienda hacer cambios paulatinos, pero en el camino debemos tomar acciones que lleven a concretar nuestros sueños a corto y mediano plazo y no dentro de 20 o 30 años. Tu casa grande con alberca en medio del campo y cercana al mar puede estar más cerca de lo que haz pensado ¿Haz pensado que ese “Outsourcing” en “Homme Office” sea en ese lugar de tus sueños?


Increíble destino con la mejor calidad de vida

Mérida conjuga todos los elementos anteriores y se ofrece como la opción ideal para cumplir este sueño. Esta increíble ciudad del Sureste Mexicano tiene pocos años de consolidarse como un municipio dinámico, seguro y con buena calidad de vida.

 


Si te estás enamorando de la idea de empezar una nueva vida en Mérida, existe amplia oferta de terrenos residenciales para vivir, Punta Misné ofrece lotes residenciales urbanizados en la mejor zona de la ciudad, para vivir en paz y armonía, lo que te permitirá ser aún más productivo trabajando como “Outsourcing” en “Homme Office”.

¿Aún no te encuentras seguro?

Al residir en Punta Misné tendrás todas las  comodidades a las que estás acostumbrado. Áreas comunes y una ciclopista, entre otras amenidades, se encontrarán a disposición de los habitantes de los terrenos urbanizados, todos delimitados por una barda perimetral, lo cual favorecerá la privacidad para que te sientas en completa seguridad y libertad.
Al adquirir tu terreno residencial habrás hecho una inversión segura ya que si a la hora de la hora tu plan del “Outsourcing” en “Homme Office” se aplaza o no se concreta, la plusvalía en Mérida se encuentra a la alza. Además, el complejo de lotes residenciales de Punta Misné tiene una cercanía envidiable con centros comerciales, universidades y hospitales, con la que no cuentan otros desarrollos.
¡Escoge ya esta opción y aparta tu lote residencial 100% urbanizado! 

 

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Las bondades de vivir en Punta Misné

 

 

Enclavada al norte de Mérida y cercano a la carretera a Progreso, Punta Misné se perfila como uno de los complejos de lotes residenciales Premium más prometedores de la zona. En este artículo te explicaremos algunos de los beneficios que significa comprar un terreno de este espacio inmobiliario, ya sea para vivir o invertir.  

¿Por qué nos llamamos Punta Misné?

 


Traducido al español del maya, “Misné” significa “Cola de Gato” o “Cola de Jaguar” y es el nombre que se le ha dado a diversas localidades de Yucatán, entre ellas las exhaciendas henequeneras Misné, que hoy funciona como hotel en el oriente de la ciudad y Misné-Balam, ubicada en la carretera Mérida-Progreso, que hoy encierra ciertas leyendas y aires de misticismo.
Es justo en la cabecera de esta última, cercana a las zonas de Paraíso y Sac-Nicté, a unos cuantos kilómetros del Autódromo Yucatán, que se encuentra “Punta Misné”, complejo de lotes residenciales premium a la orden de quienes quieren vivir con armonía y seguridad en un ambiente exclusivo.

 

¿Por qué vivir en medio de una carretera al norte de Mérida?

 


La zona norte de Mérida se encuentra en constante desarrollo desde hace décadas, ha adquirido el prestigio de ser el área con mayor plusvalía de la ciudad. Entre sus miras siempre se ha extendido avistando a Progreso, como en su momento Puebla avistó a Cholula hasta que le carretera se convirtió en una amplia avenida fusionándose en una misma ciudad. Se pronostica que lo mismo pasará con la carretera Mérida-Progreso.


Justamente en esta futura gran avenida, se ubican centros comerciales como Vía Montejo y agencias de automóviles como Hyundai y BMW, concesionadas por el grupo automotriz Farrera Península en Mérida. También cuenta con accesos a centros educativos, clubes y foros de espectáculos. Entre ellos se encuentran el Yucatán Country Club, Colegio Madison, Universidad Anáhuac Mayab, Club de Golf La Ceiba, Coliseo Yucatán, Yucatán Polo Club y Autódromo Yucatán, entre otros.
A unos cuantos kilómetros de este último, se ubica Punta Misné que, aunado a la cercanía con los sitos mencionados anteriormente, hacen del complejo de lotes residenciales premium el sitio perfecto para iniciar una nueva vida, lejos del bullicio de la ciudad con todos los servicios. Además de ello, por la proyección de la ciudad, hacen que la plusvalía del sitio se encuentre en constante ascenso, por lo que adquirir un lote en Punta Misné resulta una buena opción de inversión a corto y mediano plazo.



¿Me quedan cerca supermercados y hospitales?

 


El Hospital Faro del Mayab, único de tercer nivel en Mérida y parte de la Red Médica Sur, se encuentra a poco más de 30 minutos de Punta Misné, al igual que Star Médica, ubicado en la zona de Altabrisa. Ambos son hospitales privados pertenecientes a consorcios nacionales y ofrecen servicios de salud de la mejor calidad.
De la misma manera, las cadenas de supermercados Akí, Bodega Aurrera y Costco tienen sucursales a la misma distancia para las compras grandes; para las pequeñas, la futura gran avenida tiene varios Oxxos y Seven Eleven, además de tiendas de conveniencias locales como el Super Oxpé, que marca justo el camino desde la carretera para dirigirse a Punta Misné.

 

¿A cuánto me queda la playa? ¿Puedo ir con mis hijos?


A poco menos de 20 minutos, la ciudad y puerto de Progreso se pone a disposición de los habitantes de Punta Misné ofertando sus tranquilas playas, gastronomía y brisa marina, además de historia y actividades ecoturísticas. Vivir en Punta Misné es ideal para aquellos que gustan de practicar deportes acuáticos como la pesca y windsurf, gracias a la cercanía con el puerto principal de Yucatán y otros poblados de la costa como Chele, Chuburná, Telchac y Sancrisanto.

Espera nuestras próximas notas, en la cual responderemos a tus preguntas y contaremos la variedad de beneficios que te trae comprar, ya sea para vivir o invertir, un lote residencial en Punta Misné.

 

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